Ejercicio gráfico en La Biennale de arte de Venecia

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17 November 2013 | 

Dentro del marco de tan enormes dimensiones, tanto cuantitativas como cualitativas, que representa un evento como La Biennale, que ya ha cumplido los cien años; albergado a los grandes representantes del arte moderno, post-moderno, contemporáneo y lo que siga; del que se dice ser «las olimpiadas» o «el Disneyland» —dependiendo de la fuente— del mundo del arte; que genera polémica, admiración, envidia o rechazo pero que siempre genera; que atrapa fagocitando al imprudente visitante devolviéndolo con añadido bien sea éste pregunta o respuesta. Es éste un marco donde los innumerables objetos que lo forman son y serán siempre susceptibles de observación, estudio y análisis, por lo tanto, y para poder proceder al ejercicio propuesto, es necesario establecer unas premisas comunes que acoten, delimiten y sirvan de base a todos los que de éste quieran participar.

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Premisa uno:
Entendemos que el contenido de La Biennale es la máxima representación de arte visual contemporáneo elaborado sobre la base de conceptos meditados destinados en su mayoría a un público culturalmente educado capaz de descodificar y/o preparado para interpretar las emociones que el artista ha querido transmitir. En el remoto caso de que la pieza o el artista no dejase clara su intención, su concepto o su expresión, el espectador dispone siempre de un texto elaborado y suficiente cuyo lenguaje es el adecuado para la lectura, comprensión y apoyo de la obra y del artista.

Premisa dos:
Entendemos también que trasladar estos conceptos de máxima contemporaneidad visual y conceptual al posible espectador al que hay que, si bien no seducir, al menos atraer a cada una de las muestras precisa de una comunicación acorde al contenido, es decir que el objeto contemporáneo destinado al espectador contemporáneo necesitará siempre de una forma o medio contemporáneo que transmita su mensaje.

Por lo tanto, si aceptamos estas dos premisas como ciertas y establecemos el elemento Cartel como el medio de comunicación objeto de estudio en este ejercicio, podemos concluir que: Los carteles utilizados en la comunicación de La Biennale de arte y sus actividades son en forma, concepto y ejecución, la verdadera muestra de diseño gráfico contemporáneo y que al igual que el material que comunican, son vanguardia y referente en su campo.

Ejercicio:
Observando el material adjunto al texto ¿es verdadera o falsa la conclusión propuesta?

 

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Dejando de lado las sátiras, las premisas y los ejercicios gráficos lo cierto es que un paseo por Venecia durante la Biennale es un vistazo a un variado catálogo de las más diferentes estéticas gráficas proporcionadas por los carteles y promociones que cada país hace de su propia exposición y que sólo son vinculables a la Biennale por el rojo cuadrado corporativo que todos comparten en su esquina superior derecha.

Y parece ser que este compendio de estilos es algo común en las bienales ya que salvo una propuesta por la agencia sueca Stockholm Design Lab para la edición de 2011 y otra muy acertada identidad para la bienal de Arquitectura de 2012 realizada por John Morgan, lo que más abunda son los ejemplos que refuerzan esta idea de comunicación individual antes que colectiva. Y lo cierto es que pese a que podría ser un gran ejercicio gráfico elaborar para cada edición un sistema de comunicación adaptable a las necesidades de cada país y exposición, el hecho de que sea cada pabellón el que decida el qué y el cómo comunicarlo, enriquece las posibilidades de que efectivamente Venecia sea durante las bienales un expositor del diseño gráfico mundial más vanguardista o simplemente el de más calidad.

Al fin y al cabo el diseño gráfico o más concretamente un cartel no tiene razón de ser sin un contenido a ser comunicado por lo que no se me ocurre una mejor ocasión de hacer una exposición de carteles que aquella en la que realmente estén realizando su labor  y en la que además el diseñador haya podido contar con un contenido más rico en cuanto a material con el que trabajar.

Sé que muchos diréis que el mejor diseño gráfico es aquel que no se aprecia, más aún cuando estamos hablando de arte, en el que la pieza debe ser comunicada por si misma, sin filtros o interpretaciones, pero quizá también se pueda valorar la posibilidad que tendría el diseñador de trabajar con un material y conceptos culturalmente avanzados que tal vez le den la libertad o el impulso de explorar formalismos que en un encargo más «comercial» nunca se plantearía.

No me resulta difícil pensar en que al igual que para un artista llegar a La Biennale es un momento importante en su carrera, lo mismo podría significar para un diseñador poder realizar la comunicación gráfica del pabellón de su país, pero claro, esta es la visión romántica del diseñador que escribe estas lineas, el mismo que se pregunta si aquellos pabellones que no comunicaban su exposición —entre ellos el de España— lo hacían por no creerlo necesario o por falta de interés, ya que no me planteo siquiera que las razones fueran económicas conociendo algunos de los presupuestos manejados, bien por una o bien por la otra esgrimir cualquiera de las dos razones a estas alturas sólo muestra un gran desconocimiento de la sociedad de la información en la que vivimos. Aunque, bien pensado, también son un buen reflejo de lo que el propio país valora y enfatiza y quizá resulte que aquel país que no promocione su producto no quiera ser visto o directamente no valore lo que tiene.

Articulo originalmente aparecido en gràffica recuperado para After Midnight Magazine

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