Instrucciones para editar una revista

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25 November 2013 | 

Habrá notado la persona que por azar o por gusto haya dado con sus huesos en una librería —lugar de estanterías repletas con objetos rectangulares de tamaños variables conocidos como pan si al librero se pregunta— la abundancia de objetos de aspecto pequeño, ligero, de colores extrañamente llamativos, apariencia de octavilla y precio de primer plato que responden al nombre de revistela o fanzine.

La característica principal de La Fanzine es su generosidad, y es que se deja hacer, por cualquiera y a precio de la peor esquina, pidiendo tan sólo un par de hojas sin usar y una mesa medianamente limpia. Por ello La Fanzine es el escarceo más barato para el novel en busca de su primera experiencia editorial, la cual, todo hay que decirlo, es bastante pobre ya que La Fanzine a mucho se presta pero a poco enseña y cualquier excusa vale para llevársela a la mesa y trabajársela.

Superados los primeros nervios, se toma el lateral de una hoja en posición horizontal con una mano y su opuesto con la otra procediendo a doblar el cuerpo de la susodicha mediante el acercamiento de una mano a la otra o de las dos entre sí consiguiendo una superficie más o menos regular que habrá dividido la hoja cual mitosis ecuatorial formando un ente más complejo al que llamaremos Páginas. Repitiendo el proceso anterior se crearán tantos Páginas como necesite el ímpetu reproductor o permita la economía del afanado editor que posteriormente tendrá que pagar por cada uno de los Páginas resultante de su encuentro con La Fanzine.

Los Páginas, que si se miran desde arriba tienen forma de < o de > o de v o de ^ según su orientación, se colocan uno tras otro dentro del anterior formando así un pack de Páginas más fuertes, gruesos y resistentes ideales para recibir el contenido que con más corazón que profesión arrojará el editor cubriendo completamente a La Fanzine.

El producto entrañable de este acto de pasión bien puede ser ilustración, fotografía o palabra —aunque ésta queda reservada para experiencias más aventureras— y aunque no exista norma ni manera correcta de cubrir a La Fanzine es costumbre dentro del gremio el mantener una estructura secuencial o narrativa entre todos sus Páginas. Cuando el resultado sea conforme, el editor podrá llevar este nuevo objeto llamado Original —aunque probablemente a estas alturas haya sido cambiado a Título— a un fotocopista o cualquier otro lugar copiativo para obtener a través de su Original un numero variable de Copias.

El último paso del editor será presentar orgulloso sus Copias a los libreros del lugar que, por una pequeña comisión aceptarán de buen grado exponer Copias de Título para su venta a un precio que será el editor mismo el que decida si su Título es tapa, primer plato o menú del día.

Ah, casi lo olvidaba, tan importante es llevar las Copias al librero como organizar una gran fiesta de bienvenida para Título e invitar a los amigos, a todos los amigos, a canapés y refrigerios.