Oasis y espejismos del diseño: Una mirada histórica a Holanda

Autor: .

23 November 2013 | 

El diseño holandés es conocido por el uso y creación tipográfica así como por su tendencia a la experimentación y su carácter innovador. En los últimos años, con la inmediatez de los nuevos medios de comunicación, los diferentes estilos estéticos se están esparciendo de tal modo que cada vez se hace más complicado diferenciar entre un diseño hecho en un país o en otro. Muchos son los que se ven atraídos por una estética holandesa marcada por esa experimentación y el uso de la tipografía como elemento principal 

Pero el diseño holandés no se puede medir únicamente por su valor estético, ¿Qué hay detrás de su estilo? ¿Qué intenciones esconde? ¿Cuál es, en definitiva, su naturaleza, su ideología? Para abordar estas preguntas, no vale únicamente con una rápida ojeada a su superficie, por ello, se hace inevitable indagar un poco en su contexto socio-político, sus referentes históricos y su sistema educativo de manera que podamos entender mejor los principales rasgos del diseño holandés en nuestros días.

La modernidad y el atrevimiento; el comienzo
Bajo los ideales del modernismo, el diseño holandés comenzó un proceso de gestación y desarrollo. En tiempos de la Bauhaus, Theo van Doesburg estableció la De Stijl, que dio paso a la corriente de la Nueva Tipografía uniendo arquitectos, artistas y diseñadores a trabajar juntos y de donde surgieron diseñadores como Piet Zwart o Paul Schuitema, reconvertidos de otras especialidades. Ambos renovaron el panorama gráfico de Holanda trayendo al país las corrientes internacionales y otorgándole un punto de vista más social. Así, pusieron en uso sus ideas de la Nueva Tipografía (inspirándose en Jan Tschichold y su libro Die neue Typographie) en diferentes instituciones nacionales con trabajos como los que Piet Zwart desarrolló para la Nederlandse Kabel Fabriek. Shuitema fue de los primeros en destacar la importancia del propósito de un diseño – su contenido y concepto – por encima de la calidad estética, una visión del diseño que ha llegado hasta nuestros días convirtiéndose en un rasgo de identidad del diseño holandés.

diseño holandés: Ook post voor u? (1929) poster de Piet Zwart

Ook post voor u? (1929) poster de Piet Zwart

Tal vez esta identidad pueda ser (parcialmente) definida por las cualidades y desavenencias de cinco de los nombre propios históricos del diseño holandés que presentaré brevemente y que está formada por Wim Crouwel, Gerrit Noordzij, Jan van Toorn, Gert Dumbar y Karel Martens; estos dos últimos todavía en activo. Cada uno ha contribuido notoriamente al desarrollo de la práctica del diseño, alguno de ellos, con posturas totalmente opuestas a las de sus homólogos, llegando incluso a enfrentar sus ideas públicamente en más de una ocasión.

Wim Crouwel es el máximo exponente del modernismo en Holanda, y posiblemente el diseñador más conocido del país. Además de diseñador fue director de museo, estilista, profesor y hasta se prodigó en la política. En 1963 funda Total Design, una agencia donde diseñadores de varias disciplinas se unieron mostrando interés no solo en diseño gráfico, también en la arquitectura y la planificación urbanística. Destacan la cantidad de pósters, catálogos y demás material impreso producido para museos como el Van Abbe Museum o el Stedelijk Museum y la tipografía New Alphabet diseñada a partir de una rejilla para adaptar su diseño a las nuevas tecnologías. Atrás en los años 50 defendía que «la mejora social es un interés común, a través de diseños limpios y sobrios y la profesionalización de la industria», negando el uso de la decoración y la expresión individual del diseñador. Así, la funcionalidad y la ‘invisibilidad’ del diseñador se convierten en dos rasgos fundamentales en su trabajo.

Por su parte, Jan van Toorn podría presentarse como la antítesis a Crouwel. Van Toorn tenía (y continúa teniendo) una visión radicalmente opuesta a Crouwel, lo que le llevó a criticar los métodos del Total Design alegando que «diseño y arte deben contribuir a mejorar las condiciones de la gente» uniendo el pensamiento político al diseño, adoptando su propio punto de vista y mostrándolo al público para que este responda ante él y formen su propia opinión. Van Toorn buscaba así generar un diálogo. Esto le llevó a cuestionar el brief de sus clientes tratando de infiltrar su visión personal y sus ideas políticas. El ejemplo más claro son la serie de calendarios creados para la imprenta Mart Spruijt, que muestran su visión crítica, provocadora, creando controversia entre el público.

Siguiendo la ideología mostrada por Jan van Toorn surge, en 1977, el colectivo Wild Plaken. Entre sus miembros destacan Lies Ros y Rob Schröder —actualmente tutor en la Sandberg Instituut—, quienes desarrollaron una práctica con claros tintes políticos mostrando el creciente descontento social. Las disputas ideológicas entre estos dos colectivos —de cómo la profesión del diseño gráfico debía ser abordada— fue un motor importante para el desarrollo del diseño en Holanda, continuamente cuestionando las diferentes realidades, aspecto importante a la hora de avanzar en cualquier profesión. Además, ayudó a la difusión de publicaciones y material impreso, en una época donde los pósters tomaron una gran relevancia en la ciudad.

Gert Dumbar es otro de los nombres propios del diseño holandés. Fundó el Studio Dumbar el mismo año que aparece el colectivo ‘Wild Plaken’ y hoy sigue siendo uno de los estudios más importantes, donde destacan sus proyectos de identidad, como los realizados para la red de ferrocarriles, el servicio postal y la policía holandesa o la identidad de la última ‘Dutch Design Week’. Atrás en los años 70 destacó por rebelarse ante el «corsé de la disciplina del diseño oficial» y mostrar su oposición al funcionalismo modernista, su monotonía y la falta de un punto emocional y personal en sus diseños. Todo ello se ve reflejado en la siguiente cita:

«Es por eso que siempre me encogí de vergüenza ante el inacabable océano de diseñadores, la mayoría de ellos de la escuela suiza, que pensó que era absolutamente erróneo ponerse uno mismo —como diseñador— en el centro a la hora de cumplir con una comisión. Uno tiene que traducir, organizar y reproducir el mensaje con claridad pero de una manera lo más anónima posible; para mí, esto significa que no tienes la suficiente creatividad.»

En el plano puramente tipográfico destaca Gerrit Noordzij, figura indispensable, uno de los diseñadores que más han contribuido al buen hacer tipográfico del país. Diseñador gráfico y tipógrafo, enseñó diseño tipográfico en la KABK de La Haya de 1960 a 1990 de donde han salido, bajo su enseñanza, algunos de los más distinguidos tipógrafos y diseñadores. Además, ha contribuido notoriamente en la base teórica de la profesión, tan escasa como importante, con libros como El trazo. Teoría de la escritura, Letterletter, De Staart van de Kat o De Handen van de Zeven Zusters, estos últimos en holandés. Actualmente hay un premio a su nombre que se otorga cada tres años a tipógrafos y diseñadores gráficos por su extraordinaria contribución al campo del diseño tipográfico, tipografía y educación tipográfica. Rudy VanderLands fue uno de los tantos alumnos de Noordzij, co-fundador junto a su mujer Zuzana Licko de la fundición y revista Emigre, conocida mundialmente por la revolución tipográfica que causó en la segunda mitad de los años 80 tanto en el diseño de sus tipografías como en el uso de esta.

Diseño holandés: New Alphabet (1967) por Wim Crouwel

New Alphabet (1967) por Wim Crouwel

Diseño holandés: Calendario (1972) por Jan van Torn

Calendario (1972) por Jan van Torn

Pero pongámonos en contexto. No solo de grandes figuras se consigue crear una buena cultura del diseño y una profesión respetada y entendida por la sociedad. Todo esto no podría ser posible sin el apoyo económico y humano —confianza en el diseñador para llevar a cabo su tarea como vea oportuno— que desde las instituciones gubernamentales se concedió al diseño durante décadas, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos (y por nombrar uno), el caso del PTT —servicio de comunicaciones y servicios postales— fue clave mediante la creación del Departamento de Estética y Diseño, un departamento en el que trabajaban conjuntamente con arquitectos, artistas y diseñadores buscando siempre buenos productos a través de un buen diseño. Dicho departamento, tenía suficiente autoridad como para tomar sus propias decisiones, contagiándose al resto de organismos del sector público. Un ejemplo de sus buenos resultados para el aumento de la autonomía y la relevancia de la profesión fue el rediseño de billetes para el Banco de Holanda llevado a cabo por Ootje Oxenaar. A pesar de que el diseño no gustó a los dirigentes del Banco, decidieron llevarlo acabo confiando en los criterios del diseñador, del profesional en la materia. La aceptación social de los billetes fue un éxito.

La buena educación
Pero vayamos a la base de todo, la educación. Una buena formación es fundamental para el desarrollo de cualquier profesión, y aún siendo algo obvio, en contadas ocasiones no se le otorga la importancia adecuada —no hay más que mirar en los continuos cambios de rumbo que los últimos gobiernos han realizado en España. En Holanda, y hasta hace bien poco (lamentablemente este año, y con la excusa de la crisis, se ha llevado acabo un recorte del 50% del presupuesto gubernamental en cultura y educaciones artísticas) se le ha dado mucha importancia a la formación. El inicio de los primeros estudios de diseño datan de principios del s. XIX con escuelas como la Nieuwe Kunstschool fundada en 1934 e influenciada por las tendencias de la Bauhaus traídas gracias al De Stijl.

Hoy día, sus escuelas más destacadas son la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam, ArtEZ School of the Arts de Arnhem y KABK —Koninklijke Academie van Beeldende Kunsten— de La Haya, cada una con sus respectivos masters; Sandberg Instituut, Werkplaats Typografie y Type]Media. Los dos primeros se centran en estimular al estudiante para que desarrolle su propia práctica del diseño difiriendo en el marco temático y actitud. Mientras el master del Sandberg Institute tiene una implicación político-social muy fuerte centrada en la investigación y la búsqueda de las nuevas direcciones en las que el diseño gráfico puede evolucionar, el Werkplaats Typografie se centra más en la experimentación tipográfica del lenguaje y el desarrollo de proyectos editoriales. En cualquier caso, ambos tienen un estrecho lazo con el sector cultural y fomentan los proyectos personales e independientes. Por su parte, el Type]Media está dirigido al diseño tipográfico desde un punto de vista clásico, siendo un referente en este campo.

Otra escuela a destacar es la Jan van Eyck Academie, una institución post-académica para las artes, que ofrece a artistas, diseñadores y teóricos la oportunidad de investigar en sus proyectos personales. Recientemente, Slavoj Žižek —posiblemente el filósofo más destacado de nuestro tiempo— mantuvo un coloquio sobre la actual situación política mundial abierto a todo el público.

Es de destacar que en dichas escuelas el grueso de los profesores son relevantes diseñadores que compaginan la actividad de su estudio con la enseñanza. De esta manera, un gran número de los mejores diseñadores holandeses del momento, que hoy día imparten clases, han sido a su vez alumnos de Wim Crouwel, Jan van Toorn o Gerrit Noordzij dando continuidad a la transmisión de conocimientos y sirviendo de lazo entre las distintas generaciones.

La unión y la fuerza; el asentamiento
Remontémonos, pues, unas décadas atrás. Holanda, año 1945. Con un panorama cultural devastado tras la Segunda Guerra Mundial, surge el asociacionismo en el diseño holandés con la formación del Gkf —Sociedad de Practicantes de las Artes Aplicadas— con la intención de reconstruir ambos, el diseño gráfico y el panorama cultural del país. Entre otras acciones, el GKf ayudó a jóvenes profesionales a crear sus propios estudios y desarrollando diferentes actividades para adquirir un cierto gusto estético en el público y clientes. En 1948 surge el VRI —Sociedad de Diseñadores e Ilustradores Publicistas— y tras varias disputas ideológicas sobre la profesión del diseño gráfico se fusionan en 1968 formando el GVN, precursor del BNO actual Asociación de Diseñadores Holandeses. Una fórmula, esta de la asociación, que funcionó muy bien antaño y que hoy día queda un poco en entre dicho puesto que llama la atención repasar la lista de asociados y ver que la gran mayoría de estudios punteros no tienen ningún representante inscrito a pesar de tener 2.500 socios. O la fórmula ha quedado anticuada o algo no se está haciendo bien.

Y es que el panorama está mutando en los últimos años. Cuando hablamos de Holanda, se tiende a pensar en esa visión idílica de país-paraíso para diseñadores. Hay parte de verdad en este pensamiento, aunque puede que las cosas estén cambiando. El diseño gráfico está muy presente en el día a día y son muchos los motivos por los que se ha llegado a esta situación —parcialmente expuesto con anterioridad. Una larga y cuidada tradición en las artes y su educación, una economía fuerte, un gobierno sensible al crecimiento cultural que ha permitido invertir (que no gastar) en cultura, arte y por consiguiente en diseño, y una actitud algo más flexible y condescendiente por parte de muchos clientes para con los profesionales del diseño.

Todo esto ha favorecido a un aumento de la relevancia del diseñador gráfico en la sociedad así como una mayor autonomía de estos, en parte gracias a las ayudas gubernamentales que han propiciado que muchos diseñadores desarrollen proyectos personales no comisionados y la creación de pequeños estudios. Lo que nos conduce a una escisión en cuanto a la función del diseñador gráfico, una visión del diseño no únicamente como mero solucionador de problemas, pero como un práctica donde el diseñador transmite también su visión y su mensaje personal, creando su ‘propia voz’, algo que se incentiva desde las escuelas. Así, son muchos los casos en el que el diseñador no solo se ocupa de dar forma al contenido, si no también de crearlo.

Esta filosofía, del diseñador gráfico como investigador y creador de contenido, se ve ejemplificada por una segunda lectura en la definición que corrientemente otorgamos al «diseño editorial». Por diseño editorial, solemos entender que se basa en la organización y estructuración del contenido —texto e imagen— y la elección de los materiales y formatos con los que mostrar la información. En algunas escuelas de holanda, existe un segundo significado: diseño editorial entendido como un ejercicio donde generar nuevos contenido,s conducido por una investigación basada en las inquietudes, preguntas y posicionamiento del diseñador. Se deja atrás la visión única del diseñador donde su rol es solucionar problemas —problem-solving— y aparece un nuevo rol, con una nueva actitud en la que el diseñador basa su práctica en cuestionar, en encontrar (y mostrar) «problemas» en la sociedad contemporánea —finding-problem. Para acabar, cito como se definía —o como se dirigía a futuros estudiantes— el departamento de Diseño Gráfico de Arnhem hace unas semanas durante su día de puertas abiertas:

 «Como diseñador gráfico, tienes una actitud crítica, investigarás ejercicios de diseño respecto a contenido estando familiarizado con las posibilidades de los diferentes medios. Eres capaz de desarrollar y visualizar conceptos comunicativos. Diseño Gráfico Arnhem, el cual tiene una tradición tipográfica, se distingue por centrarse en Diseño de Investigación, un campo en el que los estudiantes desafían las fronteras del diseño.»

Diseño holandés: Diseño Gráfico Arnhem (ArtEZ). Día de puertas abiertas (Open Day) 2013

Diseño Gráfico Arnhem. Día de puertas abiertas 2013

Volviendo al plano puramente profesional, y tal vez motivado por la prolífera actividad cultural y artística que se ha desarrollado a lo largo de la historia en Holanda, el diseño se ha visto muy vinculado con el sector cultural. Así, ilustres diseñadores como Armand Mevis —entre muchos otros— pueden presumir de contar con una lista de clientes que proceden únicamente del sector cultural. Esta proximidad con las artes y la gran aceptación que tuvo el arte conceptual (con movimientos como Fluxus y los Happenings en los años 60) ha podido ser la causa por la que el diseño holandés le ha dado tanta importancia al concepto y a la experimentación, que recíprocamente se realimenta —una vez más— desde las escuelas de diseño más relevantes,  animando a los estudiantes a la experimentación, a traspasar los bordes del diseño y anteponer el concepto a la mera estética y lo políticamente correcto. No es tanto la búsqueda de la belleza como la búsqueda de nuevas ideas y nuevos caminos, lo que lleva a innovar, desprenderse de dogmas y romper el ‘status quo’.

No puedo cerrar este artículo sin nombrar otro de los factores que me parece muy a tener en cuenta, la cantidad de foráneos que ha contribuido —y sigue haciéndolo— notoriamente al desarrollo del diseño gráfico. Holanda es un país con un fuerte arraigue internacional, donde su conocimiento de la lengua inglesa, por parte de casi la totalidad de su población, facilita la acogida de personas de todo el mundo. Muchos son los estudiantes que vienen a Holanda a formarse y deciden quedarse; o aún dejando el país, mantienen el lazo realizando proyectos aquí. La Rietveld Academie es un claro ejemplo de la internacionalización que experimenta el país. Más de la mitad de los estudiantes proviene de otro país y las clases son impartidas íntegramente en inglés, lo que fomenta también una mayor apertura al mundo exterior (facilidad de comunicación, de realizar eventos de una manera más ágil, sin impedimentos del idioma) y aire fresco al panorama local. Diseñadores como Stuart Bailey —Reino Unido— o Peter Bil’ak —Checoslovaquia— han contribuido notoriamente con proyectos como la creación de la revista Dot Dot Dot, revista de culto para muchos diseñadores y que ha aportado una expansión de miras en muchos de ellos.

Veremos como evoluciona en los próximos años, con un gobierno obsesionado en recortar en cultura y educación, sobre todo en las enseñanzas artísticas, (de estos recortes sabemos muy bien los del sur) y que empieza a barajar la posibilidad de limitar el número de estudiantes extranjeros.

Ya no queda tan claro si Holanda es la tierra prometida, un oasis en la práctica del diseño, o un mero espejismo que se nos desvanece.

Extracto (adaptado a artículo para After Midnight Magazine y actualizado a fecha de hoy) del reportaje sobre Holanda escrito para gràffica, dentro de su sección «Gráficas por el mundo» y que apareció en versión impresa con motivo de la celebración del MAD 2012 en Madrid.